Consideramos que la formación que recibimos tiende a ser lineal, si se quiere conductista, lo cual ciertos casos lo consideramos positivo, porque en La mayoría de los casos, es el formador quien nos debe transmitir esos contenidos que desconocemos, ya que en el proceso de enseñanza aprendizaje es inevitable que haya alguien que sepa el conocimiento y alguien quien no lo sepa. Pero en este caso, que ara ser u futuro formado, debe desear adquirir esos conocimientos que aún no los han obtenido.
Lo vemos como la continuación del nivel medio, inclusive en la estructura organizativa, la organización del espacio, tiempo, la participación política del estudiante dentro de la institución, etc. Por ello, pensamos que es necesaria la formación de nuestros formadores pero que ésta no caiga en la burocracia de la competencia entre docentes, sino más bien que sea constructiva y constante para que quienes las recibimos podamos convertirnos en buenos futuros educadores. Que ellos logren fomentar en nosotros la inquietud, la curiosidad, la creatividad, el respeto y las ganas de enfrentar nuevos desafíos, siendo conscientes de que de nosotros depende el futuro de las nuevas generaciones. Hay que tener presente que la formación docente se construyó a lo largo de un proceso que estuvo conformado por marcos cuya impronta duran hasta hoy.
En el campo de la educación; hay quienes establecen una diferencia entre el profesor tradicional y el facilitador. Mientras que el modelo pedagógico suele ubicar al profesor como aquel que posee los conocimientos y los imparte a los estudiantes, el modelo andrológico prefiere considerar al profesor como un facilitador, donde se enfatiza la reciprocidad de la enseñanza y es valorada la experiencia del estudiante.
Por eso, el facilitador promueve una actitud activa del alumno y fomenta su participación en el proceso de enseñanza-aprendizaje. En este sentido, el facilitador tiene en cuenta la diversidad cultural y las distintas realidades sociales, valorando las diferencias y enriqueciendo la instrucción a partir de ellas.
Se aborda el perfil del docente, formador de docentes, dentro de cuatro campos de acción que se asocian a la práctica pedagógica, pues es allí donde se encuentra la mayor motivación para la búsqueda del nuevo conocimiento, para la solución de nuevos problemas dentro de contextos y donde se fundamenta la investigación del aula, ya que como dice Brousseau “el trabajo del maestro es en cierta medida comparable al trabajo de un investigador.
Para comprender el desempeño del docente en estos cuatro campos de acción se plantea como estructura orientadora el gráfico.
Campos de Acción
Estos campos de acción se empiezan a abordar desde el principio fundamental del cambio de actitud y dentro de una reflexión interna, acerca de la personalidad del mismo docente (metacognición). Cada profesor que pretende involucrar las TIC en su práctica pedagógica y quehacer cotidiano, debe asumir una posición abierta a la transformación y avanzar de manera paralela a esta en su autoformación con respecto a las nuevas exigencias de la sociedad, no solo a nivel tecnológico e informático, sino en las tres dimensiones del conocimiento: cognitiva, procedimental y actitudinal. Debe desarrollar una visión amplia, general y diferente para ver y entender el mundo.
Cuando el docente ha interiorizado y expresa dicha actitud abierta y dispuesta al cambio, las consecuencias positivas y cambios significativos en su rol y desempeño no tardan en dejarse ver, pues implica inmediatamente que debe asumir para sí, un proceso de formación continua e incrementar su nivel de conocimientos ya sea a través del autoaprendizaje y/o generando espacios de formación formales o informales desde cursos de actualización y mejoramiento del nivel académico.
Las TIC representan actualmente, uno de los recursos transformadores más potentes y completos con que cuenta el proceso pedagógico en la educación (tanto básica como superior) y que el papel del docente formador de docentes y del futuro docente, está determinado por infinidad de variables y especialmente se pretende dejar de enseñar a pasar a ayudar.
Visto todo como una globalidad el docente debe apuntar a aprender a aprender, promover el desarrollo cognitivo y personal y propinar actividades críticas y aplicativas en la solución de situaciones dadas en contextos reales; es decir, en formar en pro de generar soluciones a las necesidades de la sociedad, lo cual implica una reelaboración didáctica y asumir con toda la seriedad del caso su papel de investigador en el aula.
• Alemán de S. Ángela, La enseñanza de la matemática asistida por
computador. Artículo on-line.
• Marqués G. Pere, Esquemas sobre TIC y Sociedad de la Información.
Artículo on-line. 2004 (última revisión: 28/08/04 )

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